La capital del estado de Guanajuato es una pequeña y laberíntica ciudad repleta de paisajes urbanos, colores inolvidables y deleites visuales.
Sus calles y callejones resultan un símbolo de la ciudad y un perfecto pretexto para conocer rincones entrañables, pues resulta imposible no perderse entre la infinidad de caminos que se entrelazan generando un agradable desorden urbano. Lo serpenteante de sus calles generan plazas o plazuelas hermosas y acogedoras.
La ciudad de Guanajuato hace honor a su denominación como Patrimonio de la Humanidad, pues aglomera una historia abismal, una ambición cultural permanente, una estética sublime y un dinamismo extraño en su población.
La historia nacional abraza a Guanajuato como símbolo inerte del inicio de su libertad, engrandeciendo fastuosos momentos como la matanza de españoles en la alhóndiga de granaditas e incluso amalgamando a varios mineros en uno solo héroe del avaro patrio, conocido como El Pípila.


